Un error de la UNAM casi deja impune el caso de un estudiante acosador

Un caso de acoso en la Universidad Nacional Autónoma de México exhibe fallas en el proceso y sienta precedentes sobre derechos de víctimas.

Rodrigo Gutiérrez González | Foto: Imagen Ilustrativa generada por IA| Ciudad de México, 19 de abril 2026 – 6:00 am (SinEmbargo).- Una estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) presentó una denuncia contra un compañero por acoso hacia ella y otras alumnas.

Aunque las autoridades universitarias atendieron el caso una serie de errores provocaron que el acusado casi saliera impune de la acusación en su contra.

Los tropezones de la UNAM llevaron el caso hasta las últimas instancias legales dejando a su paso una serie de precedentes en materia de derechos de las víctimas, perspectiva de género y no discriminación.

El caso fue dado a conocer por el Semanario Judicial de la Federación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Esta es la historia.

Una denuncia de acoso
Todo comenzó cuando un estudiante de la UNAM comenzó a acosar a sus compañeras de carrera a través de mensajes en redes sociales, particularmente en WhatsApp y Facebook.

Cansada del acoso constante, una de las víctimas denunció el caso ante la máxima casa de estudios mostrando las evidencias de sus dichos.

Sin embargo, en su denuncia no solicitó una sanción punitiva contra su compañero, sino que propuso una serie de medidas para garantizar entornos seguros y dejando la suspensión o expulsión del agresor como última opción.

La Defensoría de Derechos Humanos de la UNAM abrió una queja contra el presunto agresor, pero sin considerar los pedidos iniciales de la víctima, ni mucho menos explicándole cuáles eran las opciones que tenía como proceso a seguir en su denuncia.

Como resultado de la denuncia, el director de la facultad le impuso una suspensión provisional de seis meses al presunto acosador y remitió el caso al Tribunal Universitario.

Dicho tribunal sentenció que el estudiante había cometido «violencia de género en la modalidad de acoso y violencia psicológica» y ratificó la sanción.

El estudiante denunciado recurrió a la Comisión de Honor del Consejo Universitario para revertir el caso, pero sólo confirmó la resolución original.

Errores de la UNAM revierten el caso
Claramente inconforme con todo el caso en su contra, el estudiante sancionado presentó un amparo indirecto argumentando una serie de violaciones al debido proceso.

De acuerdo con su versión, cuando la Defensoría de Derechos Humanos de la UNAM abrió la queja por acoso en su contra lo citó para que rindiera una declaración.

Sin embargo, en este proceso la autoridad universitaria cometió una pequeña omisión: no le dio asistencia legal al estudiante durante su declaración.

Un Juzgado de Distrito recibió el caso y le dio la razón al presunto acosador argumentando que hubo una violación a su derecho de defensa por la falta de asistencia legal.

El juez ordenó que se repusiera el procedimiento, sin embargo, la UNAM se inconformó con la decisión y presentó un recurso de revisión.

La decisión final: nadie consideró a la víctima
El caso quedó en manos del Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Segundo Circuito que finalmente falló en contra de la decisión del juez.

En su sentencia el tribunal colegiado aseguró que el juez que le concedió el amparo al acusado ignoró completamente a la víctima en su decisión.

Los magistrados explicaron que, aunque el amparo se centra en quien lo promueve, en este caso el estudiante denunciado, el juzgador también debe considerar a las personas que podrían verse afectadas directamente, como la víctima.

El tribunal colegiado advirtió que las mujeres tienen derecho de acceder a una tutela judicial efectiva, en condiciones de igualdad y con un enfoque de perspectiva de género, por lo que las resoluciones no deben dejarlas sin protección, incluso si no forman parte del juicio.

Con esta sentencia, ahora la UNAM debe anular la sanción de seis meses contra el estudiante denunciado y repetir el caso garantizándole un abogado y seguir el debido proceso.

La universidad también deberá integrar a la víctima desde el primer momento del caso y explicarle sus opciones. Si ella decide que aún quiere la vía restaurativa, la máxima casa de estudios tendrá que buscar una solución que priorice la seguridad de ella y la educación del agresor, en lugar de solo enfocarse en el castigo.

Finalmente, durante el tiempo que tome el nuevo juicio, la estudiante no debe quedar expuesta dictando medidas de protección a su favor.

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